Sobre el grado de las Vías

 

 

Extraído del blog de Òskar Linares con su permiso

 

Uno
de los temas más polémicos en escalada deportiva, por no decir el que
más, es el grado de las vías. Siempre discutiendo sobre qué mide el
grado, que si es subjetivo, que si está mal puesto…

¿Nos podemos ahorrar toda está discusión? ¿por qué graduamos las vías? ¿cómo se gradúa? ¿por qué tanta polémica?

1. ¿Para qué diantres queremos el graduar una vía?

En mi opinión, para el 99% de los mortales el grado de una vía es útil y nos aporta dos cosas:

A. Conocimiento a priori de lo que queremos escalar:

Conocer
el grado de las vías nos permite planificar nuestros víajes o visitas
de escalada e ir a lugares en los que podremos disfrutar de este
deporte a nuestro nivel. Ni aburrirnos en vías fáciles, ni frustrarnos
en vías demasiado difíciles.

Yo difícilmente decidiré hacer una
salidita a Santa Linya si resulta que lo más fácil es un 7a. Demasiado
difícil para mi. Así que me ahorro perder el tiempo haciendo 200 kms.
de ida y otros tantos de vuelta. Gracias pues por graduar.

B. Conocimiento a posteriori de nuestra evolución personal:

Una
vez escalada una vía (o fracasado el intento) conocer la dificultad de
la misma nos puede dar una idea de si vamos mejorando o empeorando
nuestro rendimiento como escaladores. Sin grados nos sería muy difícil
valorar esa evolución.

En ese aspecto es muy importante destacar que valoramos nuestro progreso en base al grado que otros

han puesto para esa vía. Podemos estar de acuerdo con el grado o no,
pero siempre nos quedará la duda de si estamos fuertes/flojos o es que
el grado está mal puesto.

Así pues parece que el grado es útil.
Lo cual no significa que nos tenga que obsesionar, pero está claro que
para algo sirve. Así pues, vamos a preocuparnos un poco de usarlo
bien… 

 

 

2. Pero ¿qué debería medir el grado de una vía?

Hay
varias razones que pueden hacer muy difícil graduar una vía de escalada
y por tanto que den lugar a polémicas sobre qué grado debe tener.

En primer lugar ni siquiera todo el mundo se pone de acuerdo sobre qué debería medir el grado de una

Tabla de conversión de grado

vía
(en todo el artículo hablaré siempre sobre el grado de la escala
francesa). En teoría ese grado debe medir la dificultad para encadenar
la vía en libre (no entraré aquí en la definición de lo que es eso, se
supone que ya lo sabéis) usando el método menos costoso, es decir, mide la forma más eficiente de subir en libre.

Variantes
que he llegado a oír de gente que equipa, gradúa y lleva mucho años en
esto y que por tanto da lugar a rutas graduadas de otra manera:

  • Es la dificultad del paso más difícil de la vía,
    por tanto no considerando el componente de continuidad/resistencia de
    la vía y graduando demasiado bajo vías de este estilo. Esta filosofía
    está en desuso pero aún se oye a alguno comentándola.
  • Es la dificultad global pero del intento a vista,
    nada de ensayos o al menos pocos ensayos. Esta graduación es muy típica
    en vías de nivel medio y poco obligadas. La verdad es que parece muy
    natural, dado que en niveles medio/bajos se suelen hacer casi todas las
    vías “a vista” o poco ensayadas y tienen multitud de posibilidades de
    ascensión diferentes (con diferentes dificultades)

No
seriamos los primeros si sugiriésemos que igual las vías deberían tener
un grado a vista y otro ensayado. Hay vías muy fáciles de hacer a vista
(en su grado) y otras muy difíciles. Pero poner dos grados a cada vía
ya sería el acabose, ¡¡si ya no nos aclaramos con uno!!!!

Sin embargo, ya hay alguna guía de escalada que indica las vías que son “ideales” para intentar a vista. Ahí queda eso.

Por
otro lado, la escala francesa sólo mide la dificultad de ascender en
libre, no el compromiso o peligro de la ascensión. Es decir, que la
misma vía tendrá el mismo grado si tiene 10 chapas en 20 metros que si
tiene 2. No es de extrañar que por la importante carga psicológica que
conlleva, en el segundo caso la vía nos parezca mucho más difícil. Es
complicado ser objetivo en estos casos.

Paradójicamente en el caso de vías “peligrosas” igual la forma más imparcial de medir el grado de una vía sería en toprope

Vale, ya sabemos qué debe medir el grado de una vía pero:

¿Cómo se mide exactamente esa dificultad? ¿Cómo se refleja esa dificultad en una letra u otra?

 

3. ¿Qué es exactamente la dificultad de una vía?

No todos estamos de acuerdo en lo que significa “la dificultad” de una vía.

Dos tipos de dificultades posibles (pueden haber muchas más):

  • La dificultad de una vía es la dificultad física. Es decir, como cuanto de esfuerzo muscular debe hacerse para ascenderla, tanto si es de potencia como de resistencia.
  • La dificultad de una vía es la dificultad técnica.
    Por dificultad técnica queremos decir la dificultad de hacer una vía
    sin que “te chiven” los pasos, es decir la dificultad de “ver” los
    pasos y movimientos óptimos para subirla o la “fe” o climatología
    necesaria para mantenerte en adherencia o el nivel de “azar” para
    conseguir ejecutar bien todos los pasos sin caerte (dinámicos, pies
    pequeños)…


Una
combinación de ambas dificultades (física y técnica) parece que debería
darnos la dificultad global de una vía. Pero dado que hemos quedado que
el grado mide la dificultad de la vía cuando ya sabemos los pasos
óptimos para subirla,
la dificultad técnica probablemente haga que la vía sea más difícil a vista, pero en teoría no aumenta su grado.

¡Vale!
Resumiendo y recapitulando ya sabemos que medimos la dificultad de una
vía ensayándola, que esta dificultad es sobretodo la física (y no la
técnica) y que no cuentan los aspectos psicológicos.

¡¡¡Casi
nada!!! Es probable que la mayoría de la gente que haya llegado hasta
aquí ni siquiera esté de acuerdo con esto ¡y aún no hemos graduado ni
una vía!!!

Bien pero aún así…


4. ¿La dificultad de una vía es la misma para todo el mundo?

Parece
obvio que no. Esta variará según la fisiología de cada escalador
(altura, peso, envergadura, forma física, flexibilidad, resistencia,
potencia…).

De ahí viene la tan manida frase: “el grado es subjetivo”.

¡¡¡Cuanto daño ha hecho esta frase y cuantos desmanes graduatorios ha justificado!!!

Realmente
hay pasos de escalada que son muy obligados y que en función de tus
características pueden variar la dificultad de forma abismal o incluso
hace la vía irrealizable (morfológicos los llaman). Pero son
casos contados y no justifican la total lasitud que a menudo se esconde
tras la forma de graduar vías y la tan manida frase de la
“subjetividad”.

Mi experiencia es que, quitando vías
morfológicas, en general, la opinión neutral de todos los escaladores
sobre el grado de una vía raramente varía en más de medio grado. Sobre
una vía uno opina que es 6a y otro quizá 6a+, pero raramente otro opina
que es sólo 5+ u otro 6b.

Por tanto “el grado es subjetivo, pero poco”.

Pero
aunque el grado sea poco subjetivo, la dificultad que percibimos cada
uno variará ligeramente. Por eso la única forma honesta de marcar la
dificultad de una vía es a través del consenso de todos, a través de la
opinión mayoritaria. Si el 90% de los escaladores opina que la vía A es
más fácil que B, entonces así debe ser.

Asentado todo esto
pareciera que, aunque difícil, es posible graduar correctamente todas
las vías, pero se nos ha olvidado otro problema:

Ahora que ya
sabemos que la vía A es más difícil que la vía B ¿Cómo traducimos la
dificultad de las dos vías a esos numerajos que representan el grado?

 

 

5. ¿Cómo traducimos la dificultad de una vía a ese numerajo que representa el grado?

Explicado con un ejemplo:

Probamos
las vías A y B, y todos estamos de acuerdo en que A es más fácil que B
según todos los criterios comentados hasta ahora.

¿Pero cual es
el grado de A? ¿es 6a o no? ¿y B por tanto? ¿es 6a+ o es 6b? ¿O quizá a
pesar que B es más difícil que A realmente no pueden considerarse ambas
de grados diferentes y por tanto son las dos 6a (uno más duro que el
otro)?

¿Cómo podemos responder a estas preguntas?

Pues me temo que no se puede, al menos de una manera concluyente. No existe ninguna tabla que relacione (caso que pudiera medirse) el esfuerzo empleado en hacer vía con su grado.

Resumiendo, ¿tanto rollo para nada? ¿seguimos sin saber como poner el grado a la vía?

Pues
eso parece. Pero no. Resulta que aunque no existe esta tabla todos
tenemos una idea de qué dificultad implica 6a y cual 6b. ¿Y eso como lo
sabemos?

Pues lo sabemos a partir de la experiencia obtenida al haber escalado diversas vías de ese grado. De una forma intuitiva.

Es
por ello que quien mejor gradúa una vía es aquel que hace muchas vías
de ese grado o de un grado similar y no necesariamente su aperturista
(mal que les pese a muchos integristas).

Y también graduarás
mejor si has “visto mundo” que si sólo escalas en tu escuela y para ti
el grado de las vías de tu zona es ley. Probablemente así surgieron
casos como Montanejos o Cahorros, pero también era otra época, claro.

 

 

6. El método Huber

Otra
forma algo más estricta de intentar establecer a qué grado pertenece
una vía, la indicó Alex Huber (perdón si el primero no fue él)
basándose en comparar el grado que un escalador es capaz de hacer a
vista, ensayado en el día o ensayado a largo plazo (días o semanas).

Según
este método si eres capaz de hacer un determinado grado a vista (por
ejemplo: 6a), entonces deberías ser capaz de hacer un grado más (6a+)
al segundo intento o al menos, si lo ensayas durante todo un día. Y
deberías hacer dos grados más (6b+) si lo ensayas durante varios días,
hasta la extenuación. Ese sería tú límite a corto plazo.

Grado a vista

Grado en el día

Grado ensayado máximo

6a

6a+

6b+

6a+

6b

6c

?

?

?

8c

8c+

9a+

8c+

9b

 

Evidentemente
esta regla no tiene por que cumplirse para cada uno de nosotros. No
sirve (como intentaba usarla Huber) para intentar demostrar que tal
persona no puede estar haciendo el grado que dice hacer (caso Chilam
Balam). Miles de factores personales influyen para que no se cumpla
siempre.

Pero sí debe cumplirse en general, estadísticamente hablando.

Es decir, que si la mayoría
de la gente que hace 6a a vista, no saca la vía X a vista pero sí la
saca tras pocos intentos, entonces probablemente esa vía es 6a+ (pero
no 6b, ni tampoco probablemente “sólo” 6a).

Aquí la palabra clave es “la mayoría”. Para
que el método valga, muchos escaladores con el nivel de 6a a vista
asentado deben probar la vía y valorarse sus éxitos o fracasos
.

En
ese sentido, que toda la comunidad escaladora pueda participar para
poner el grado a las vías, es fundamental y hay que ir dejando atrás el
concepto del grado como algo puesto por el aperturista e inamovible
para siempre (incluso aunque se rompan cantos o se pulan presas).

Esto
está más asumido en vías de alto nivel, donde se decota y recota
continuamente, que no en vías de menos nivel o clásicas, donde un 5º+
todo el mundo sabe que ahora, tras pasar los años, parece 6b. Pero
nadie pía para cambiarle el grado. Y las guías siguen publicándose con
las mismas burradas que algún día pueden costar un disgusto a alguien
en el caso de vías clásicas.

Es más, una publicación de la vía
con el grado cambiado genera toda una oleada de críticas, sobretodo de
los que más presumen de pasar del grado…

 

7. La mayoría manda

El
problema es que esta forma “comunitaria” de graduar, que proponiamos
algo más arriba, requiere un montón de interacción entre escaladores y
alguien que consolide toda esa información.

Eso se puede hacer
de forma informal, como se ha hecho siempre: comentando con gente en
los pies de vía, charlando en el bar después de escalar, escribiendo en
los libros de piadas…

Pero desde luego Internet nos ha dado la herramienta más poderosa para conseguir esta interacción.

Una forma de plasmar esa interacción, que se parece bastante a como la imagino yo, es la posibilidad que da la web de rockfax de opinar sobre el grado de las vías que se publican en sus guías. Eso se hace en la sección que ellos denominan Databases.

Por ejemplo: En este caso,
escaladores opinan sobre un 4º+ de Penya Ginesta (Barcelona). Véanse
las votaciones a la derecha de la pantalla. Hay dos votantes y ambos
opinan que es como mínimo 5º grado.

2 votos son poco, pero si
fueran 20 probablemente sería obvio que esa vía está mal graduada en la
guía y debería corregirse. Todo ello independientemente del grado que
“tradicionalmente” se haya dado a la vía o de lo que opine su
aperturista (que probablemente hace 7a’s a vista y no distingue un 4º
de un 5º).

Quizá alguien tenga miedo que esto provoque una “inflación del grado”. Es decir que las vías cada vez se gradúen más alto.

Esto no debería preocuparnos demasiado puesto que el grado es sólo un símbolo. Poco importa si decimos que Action Directe

es 8c+, 9a o 9a+, seguirá siendo igual de difícil. Lo que importa es si
se tardan 5 años en hacerle una repetición o si se le hacen 3
repeticiones en un sólo mes. Si es lo último, entonces poca duda cabe
de que este deporte está progresando…

 

Òskar Linares