EL factor psicológico de la caída

Como ya sabes, la premisa de la escalada deportiva moderna es “cuanto menos miedo tengas a la caída más cosas difíciles intentarás, lo cual te hará progresar”, pero el miedo a caerse (en realidad a hacerse daño) es innato (y de hecho es bueno ya que evita que hagas locuras) por lo que es necesario asumir cierta técnica que nos permita ganar control en la caída y vencer ese miedo. Este documento tiene este último propósito, vencer el miedo. Más exactamente, vencer el miedo irracional.

Lo primero que debes saber (y asumir) es que en la pared se está seguro. No en vano, todos los accesorios que llevas al subir (menos la ropa) están diseñados (y testados) para que tengas seguridad; desde el magnesio, a la cuerda. Lo segundo, que todo el mundo tiene vértigo (en mayor o menor medida) pero que lo irás superando conforme ganes confianza en ti y en los elementos que te protegen.

Siempre digo como chiste que “la caída no duele, es la brusca parada final la que tiende a doler”. Y es importante entenderlo. ¿Qué pasa si elimino la brusca parada final? Pues que la caída no duele. Esto es lo que hace precisamente la cuerda, que al ser dinámica, se estira como un chicle (no tanto :) ) y se comporta como un muelle que elimina la brusca parada. No importa la distancia que caigas (sin exagerar), la parada no va a ser brusca. Cuando te lanzaste por vez primera de cabeza al agua tuviste miedo, pero ahora sabes que el agua no duele, de hecho, te protege del fondo de la piscina. Igual que la cuerda.

Existe un punto en las paredes de varios largos en la que el escalador piensa “estoy muy alto, me está dando miedo” y una primera reacción es querer bajar cuando en realidad da igual caerse de 50, 100 o 300 metros; si te caes y falla algo, te matas lo mismo. Lo importante es pensar que no va a fallar nada, porque de hecho es lo que ocurre, si caes, bajarás a lo sumo unos cuatro metros. La aprensión al vacío está muy estudiada y tiene que ver con la esperanza: las personas que tienen pánico al avión es porque piensan que en caso de caída la posibilidad de supervivencia es cero, y es ese 100% de seguridad lo que provoca ese terror abrumador. Cuando te invada dicha aprensión en una ruta, debes poner toda tu fe en el material. ¡No te va a fallar!

El material no falla (bueno, en contadas ocasiones…), lo que suele darse es errores humanos, muchas veces a consecuencia del miedo, y sobre todo a no entrenar ese tipo de situaciones. Si entrenas la caída lo suficiente, no te resultará extraño cuando suceda, reduciendo el miedo y llegando así al límite del rendimiento. Si practicas como descender a un compañero herido, tendrás menos posibilidades de errores cuando suceda (rara vez sucede) sabiendo exactamente lo que hay que hacer sin tener que pensar o improvisar.

Curiosamente, cuanto más difícil es la ruta, menos peligro existe. Esto es debido a que en las vías exigentes, la pared es cada vez más vertical o extraplomada. Si es vertical, la roca es menos abrupta y tiene menos salientes ya que los agarres son más pequeños; y si es extraplomada, aunque puede ser abrupta, la caída es en el vacío y no te golpeas con ella.

Wolfgang Güllich (uno de los mejores escaladores de todos los tiempos) hablaba del punto crítico en la caída, comentando que es diferente en cada escalador. El punto crítico es aquel punto sobre el último seguro fiable que la caída comienza a ser peligrosa. Se determina mediante valoraciones objetivas (un saliente debajo de nosotros sobre el que podríamos golpearnos al caer) y subjetivas (el propio miedo a la caída); y no es mejor el que valore dicho punto lo más alto posible, sino el que hace coincidir dicho punto con la realidad.
¿Por qué comento esto del punto crítico? Porque a partir de dicho punto se debe escalar en estático, reversible y seguro; y dejar la escalada dinámica y de más riesgo cuando la caída sea fiable. El que sitúe el punto crítico demasiado bajo, no se superará (ya que escalará de forma reversible durante más tiempo y malgastará más fuerza que ahorraría si saltara), mientras que el que ponga dicho punto muy alto, hoy o mañana experimentará dolorosamente su error.
Esto del punto crítico tiene más relevancia en la escalada clásica (con empotradores, …) que en la deportiva (con seguras ‘chapas’) donde apenas existen, pero si lo tienes en cuenta disminuirá tu ansiedad mientras no llegues a dicho punto. La valoración del riesgo es fundamental para nuestra seguridad.

Por último quiero señalar que, tal como decía al principio, el miedo es necesario; pero un miedo racional que nos permita seguir vivos para lograr nuestros objetivos. Sin miedo, empezaríamos a hacer locuras como Dan Osman. Lo que hay que erradicar es el miedo irracional en nuestras ascensiones. Esos miedos que perjudican nuestro rendimiento y que se convierten en realidades:
- Miedo a caer en una ruta bien protegida.
- Miedo al dolor en el paso clave.
- Miedo al fracaso ante los demás y ante ti mismo.
- Baja autoestima.
- …

Enfréntate a tus temores. Atiende a los miedos racionales pero desecha los irracionales. La razón y la relajación sus tus aliadas frente a los miedos infundados. Combatir tus miedos es un proceso contínuo.

Esto es todo, buena caída, digo… escalada; y como dice mi hermano Salva, “si no te caes es que no lo has intentado”

eugeniojuan en www.ilimitados.com

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